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fascitis plantar

¿Notas dolor en el talón cuando te levantas por la mañana? Ese tipo de molestia que aparece con los primeros pasos del día y que tarda en aflojar… puede que estés lidiando con una fascitis plantar, una afección bastante común, aunque muchas veces pasa desapercibida.

Es un problema que, si no se trata bien, puede alargarse durante meses o incluso años. Pero por suerte, tiene solución.

En Institut Mèdic DaVinci contamos con tratamientos específicos para la fascitis plantar que no solo ayudan a calmar el dolor, sino que atacan el origen del problema. Si es tu caso, sigue leyendo. Te explicamos qué es exactamente, por qué aparece y qué se puede hacer para volver a caminar con normalidad.

¿Qué es la fascitis plantar?

Mucha gente que tiene dolor en el talón al andar ni siquiera sabe que existe algo llamado fascitis plantar. Pero es una de las causas más habituales cuando te molesta la planta del pie, especialmente cerca del talón.

La fascia plantar es un tejido que cruza toda la parte inferior del pie. No se ve, pero está ahí, haciendo de soporte y ayudando a que caminemos con normalidad. El problema aparece cuando, por cualquier motivo —mala pisada, calzado, sobreesfuerzo…—, esa zona se irrita, se inflama o se degenera. Entonces empieza el dolor.

Lo más común es que duela al dar los primeros pasos del día, o tras estar un buen rato sentado. A veces parece que mejora con el movimiento, pero si no se trata, termina volviendo… y molestando cada vez más hasta llegar a ser incapacitante. Lo peor es que mucha gente aguanta pensando que “ya se pasará”.

Síntomas habituales

El síntoma más típico de la fascitis plantar es un dolor bastante agudo en la parte baja del talón. A veces no es un dolor constante durante todo el día, sino más bien algo que aparece en momentos concretos… aunque cuando lo hace, se nota. Otras veces, duele durante todo el día.

Lo normal es que duela sobre todo por la mañana, justo cuando apoyas el pie al levantarte de la cama. Es una sensación como de pinchazo o tirón, bastante desagradable. También puede aparecer después de estar un rato sentado o tras hacer ejercicio.

Con el movimiento, a veces mejora un poco, pero eso no significa que se haya solucionado. En muchos casos, el dolor vuelve a lo largo del día, sobre todo si pasas mucho tiempo de pie o caminando.

En resumen: es un dolor oscilante, muy molesto, recurrente y fácil de identificar una vez sabes lo que es.

fascitis plantar

Causas más comunes

La fascitis plantar suele aparecer cuando esa zona del pie se fuerza más de la cuenta, muchas veces sin darnos cuenta. Estas son las causas más habituales:

  • Calzado inadecuado: zapatillas muy planas, sin buena sujeción o con suelas duras pueden hacer que la fascia trabaje mal y acabe irritándose. A veces, incluso el calzado deportivo no es el adecuado para nuestro tipo de pisada.
  • Sobrecarga: pasar muchas horas de pie, caminar largas distancias sin descanso o hacer ejercicio de impacto sin preparación previa pueden sobrecargar la fascia plantar. El pie tiene un límite… y si se pasa, lo avisa.
  • Alteraciones en la pisada: apoyar mal el pie, ya sea hacia dentro (pronación) o hacia fuera (supinación), hace que el reparto del peso no sea equilibrado. Esto, con el tiempo, provoca irritación en la fascia.
  • Sobrepeso: a mayor peso corporal, más presión soportan los pies. Y esa tensión extra termina afectando directamente a la fascia plantar, sobre todo en personas que no llevan un calzado adecuado o tienen una pisada desequilibrada.

En la mayoría de los casos, la fascitis plantar aparece por una combinación de estos factores. Por eso, identificar la causa concreta es clave para poder tratarla de forma eficaz y evitar que vuelva a aparecer.

¿Quiénes tienen mayor riesgo?

La fascitis plantar puede aparecerle a cualquiera, pero hay ciertos perfiles que tienen más papeletas para acabar sufriéndola. Aquí te dejamos los grupos más propensos:

  • Deportistas: correr, saltar o hacer entrenamientos de impacto genera una carga repetitiva en los pies. Si no se lleva el calzado adecuado, no se calienta bien o no se respeta el descanso, es fácil que la fascia se resienta. Los runners, jugadores de pádel o fútbol, y quienes hacen crossfit son algunos de los más afectados.
  • Personas con profesiones que implican estar muchas horas de pie: camareros, sanitarios, peluqueros, dependientes… cualquiera que pase gran parte del día sobre sus pies, especialmente sobre superficies duras y sin calzado adecuado, tiene más riesgo de desarrollar esta dolencia.
  • Mayores de 40 años: a partir de cierta edad, los tejidos del cuerpo pierden elasticidad. La fascia plantar no es la excepción. Por eso es más común que entre los 40 y los 60 años aparezcan los primeros síntomas, incluso sin haber cambiado de rutina.
  • Personas con sobrepeso o alteraciones en la pisada: el exceso de peso somete a la fascia a una presión constante. Si además la pisada no es correcta —por ejemplo, si se apoya más un lado del pie que otro—, esa tensión se multiplica. En estos casos, la fascitis suele ser más persistente y tiende a cronificarse si no se trata bien.

Si te ves reflejado en alguno de estos perfiles y ya estás empezando a notar molestias al caminar o al levantarte por la mañana, es buen momento para actuar. Cuanto antes se detecta y se trata, más fácil es resolverlo.

Cómo se diagnostica

Diagnosticar la fascitis plantar no es complicado, pero sí es importante hacerlo bien. No basta con “me duele el talón, será esto”. El dolor en esa zona puede deberse a varias causas, y un buen diagnóstico es lo que marca la diferencia entre mejorar… o seguir dando vueltas sin resultados.

Todo empieza con una exploración física. El podólogo suele palpar la zona del talón y el arco plantar para localizar el punto exacto del dolor. En el caso de la fascitis, suele doler justo en la parte interna del talón, sobre todo cuando se presiona después de estar en reposo.

Después viene algo clave: el análisis de la pisada. Esto se hace mediante un estudio biomecánico, que permite ver cómo apoyas el pie al caminar, si hay zonas que están recibiendo más presión de la cuenta o si hay desequilibrios que están forzando la fascia plantar.

En algunos casos, si hay dudas o el dolor no encaja con el patrón habitual, también se pueden realizar pruebas complementarias como una ecografía en consulta o una resonancia. Pero lo más habitual es que con la exploración clínica y el estudio de la pisada sea más que suficiente para llegar al diagnóstico.

👉 Un diagnóstico preciso no solo confirma que tienes fascitis plantar, sino que también ayuda a detectar qué la está provocando o perpetuando. Y eso es fundamental para tratarla bien y evitar que vuelva.

fascitis plantar

Tratamiento fascitis plantar

La fascitis plantar no es una dolencia que se cure de un día para otro, pero con un tratamiento adecuado se puede mejorar muchísimo —e incluso desaparecer por completo— sin necesidad de recurrir a soluciones agresivas.

El enfoque suele dividirse en dos fases, y el objetivo es claro: aliviar el dolor, corregir la causa y evitar que vuelva.

FASE 1: aliviar el dolor y reducir la inflamación

En esta primera etapa, lo más importante es dar un respiro a la fascia para que se desinflame. Esto incluye:

  • Reposo relativo: no se trata de quedarse tumbado todo el día, pero sí de evitar actividades que agraven el dolor, como correr, caminar largos trayectos o estar muchas horas de pie.
  • Aplicación de frío local: unos 10-15 minutos varias veces al día, especialmente al final del día o tras esfuerzos.
  • Antiinflamatorios (siempre bajo indicación médica): pueden ayudar a reducir el dolor en los momentos más agudos.
  • Estiramientos suaves: hay ejercicios específicos para la fascia plantar y el tendón de Aquiles que alivian la tensión.

Esta fase es fundamental para que el cuerpo empiece a recuperarse, pero no soluciona el problema de fondo.

FASE 2: tratamiento activo y personalizado

Una vez que se reduce el dolor, es momento de actuar sobre la causa real del problema. Aquí es donde el tratamiento se vuelve más específico y efectivo:

  • Estudio biomecánico de la pisada: sirve para entender cómo pisas, si hay desequilibrios y qué parte del pie está soportando más carga de la que debería.
  • Plantillas 3D personalizadas: diseñadas a partir del estudio, ayudan a distribuir bien el peso, descargar la fascia plantar y/o corregir alteraciones biomecánicas de la pisada. Son una de las herramientas más efectivas y cómodas a largo plazo.
  • Cambios en el calzado: no vale cualquier zapato. A veces, simplemente cambiar de tipo de suela o usar un calzado más adecuado ya supone una gran mejora.
  • Fisioterapia y ondas de choque: la fisioterapia ayuda a relajar, fortalecer y estirar la zona afectada.
  • Ondas de choque: estimulan la recuperación del tejido, acelerando el proceso en casos más rebeldes.
  • Factores de crecimiento y células madre: Una bomba regeneradora de tejidos, que se aplica mediante una infiltración ecoguiada directa a la zona de lesión.

¿Y la cirugía?

La cirugía es el último recurso, reservado solo para casos muy crónicos que no responden a ningún tratamiento conservador. Afortunadamente, son muy pocos los pacientes que llegan a ese punto si se aborda bien desde el principio.

La clave está en actuar cuanto antes. Cuanto más tiempo se deja pasar, más se complica el tratamiento… y más tiempo tarda en recuperarse la fascia.

fascitis plantar

¿Qué pasa si no se trata?

Muchas personas aguantan el dolor pensando que “ya se pasará solo”. Y a veces puede mejorar un poco… pero no tratar la fascitis plantar de forma adecuada suele acabar trayendo más problemas que soluciones.

Estas son algunas de las consecuencias más habituales de dejarlo estar:

  • Dolor crónico: lo que empieza siendo una molestia al levantarse puede convertirse en un dolor diario, cada vez más intenso y más difícil de controlar. Al final, algo que parecía puntual se convierte en una limitación constante.
  • Compensaciones al caminar: cuando duele el talón, el cuerpo busca formas de evitar el apoyo. Cambiamos la forma de caminar sin darnos cuenta, y eso genera tensiones en otras zonas del cuerpo: tobillos, rodillas, caderas o espalda. Vamos “cojeando” sin querer… y eso pasa factura.
  • Lesiones asociadas: si el problema persiste y no se corrige, pueden aparecer otras lesiones como tendinitis, sobrecargas musculares o incluso problemas articulares por ese desequilibrio constante en la pisada.

En resumen: la fascitis plantar muchas veces no es grave, pero sí persistente. Y cuanto más se deja pasar, más se complica. Lo mejor es actuar cuanto antes, con un tratamiento adecuado y enfocado en la causa real del problema.

Consejos para prevenir recaídas

Una vez que la fascitis plantar mejora, lo importante es evitar que vuelva. Y para eso, hay algunas pautas sencillas que marcan la diferencia en el día a día:

  • Utiliza un calzado adecuado: es imprescindible el uso de un calzado adecuado para tu pie. Consulta a tu profesional de confianza.
  • Controla el peso: cada kilo de más es presión extra para los pies. No se trata de obsesionarse, pero mantener un peso saludable reduce muchísimo el riesgo de recaídas.
  • Haz estiramientos con regularidad: estirar la fascia plantar, el tendón de Aquiles y la musculatura posterior de la pierna ayuda a mantener la zona flexible y con menos tensión.
  • Hazte revisiones periódicas: sobre todo si tienes una alteración de la pisada o has tenido problemas anteriormente. A veces, un pequeño ajuste a tiempo evita una recaída mayor.

Como siempre, prevenir es más fácil (y más barato) que curar. Escuchar al cuerpo y no dejar pasar las molestias es clave para no volver al punto de partida.

Preguntas frecuentes

¿Cuánto tiempo tarda en curarse la fascitis plantar?

Depende del caso, pero si se trata bien desde el principio, en pocas semanas se puede notar una mejora clara. En casos más avanzados o crónicos, puede tardar varios meses. Lo importante es seguir el tratamiento y no dejarlo a medias cuando el dolor empiece a bajar.

¿Puedo hacer deporte si tengo fascitis?

Depende del tipo de deporte y del momento del tratamiento. En la fase aguda, conviene reducir la carga. Más adelante, se puede retomar progresivamente con la orientación del profesional, usando el calzado y las plantillas adecuadas. Forzar solo retrasa la recuperación.

¿Sirven las plantillas genéricas?

En la mayoría de los casos, no. Las plantillas estándar no están adaptadas a tu pisada, a tu tipo de pie ni a tu actividad. Pueden darte una mejora temporal, pero no corrigen el origen del problema. Las plantillas personalizadas, en cambio, sí marcan la diferencia a medio y largo plazo.

¿Es doloroso el tratamiento?

No. Puede haber cierta molestia al hacer estiramientos o al comenzar con algunas terapias (como las ondas de choque), pero nada que no se tolere bien. En general, el tratamiento es progresivo, llevadero y pensado para que el cuerpo se recupere sin sufrimiento.

Intrusismo

Fascitis plantar en Sabadell: diagnóstico y tratamiento personalizado

Si estás buscando una solución real para el dolor en el talón, el tratamiento de fascitis plantar en Sabadell con el Institut Mèdic Davinici, ofrece un enfoque personalizado, profesional y con resultados duraderos.

Aquí no se trata solo de calmar el dolor con una crema o una plantilla genérica. Lo primero es hacer un diagnóstico preciso, con una exploración completa y un estudio de la pisada que nos permita entender qué está provocando la sobrecarga en tu fascia plantar.

A partir de ahí, el tratamiento se adapta a tu caso concreto, combinando distintas herramientas según lo que necesites:

  • Plantillas 3D personalizadas: diseñadas tras el estudio biomecánico para ayudarte a pisar mejor, descargar la fascia y corregir el problema desde la raíz.
  • Fisioterapia especializada: para relajar, estirar y fortalecer la zona afectada.
  • Tecnología avanzada: como las ondas de choque, que estimulan la recuperación del tejido cuando el dolor se vuelve más persistente.
  • Terapias regenerativas: como los factores de crecimiento o las células madre, aplicadas de forma ecoguiada directas a la lesión.

Todo esto acompañado de un seguimiento cercano, porque lo importante no es solo mejorar, sino asegurarse de que el dolor no vuelva.

Si vives en la zona y sufres este tipo de molestias, lo mejor que puedes hacer es buscar un centro especializado en fascitis plantar en Sabadell. Cuanto antes empieces, antes notarás la diferencia.

Conclusión

La fascitis plantar es una dolencia muy común, pero eso no significa que tengas que aprender a convivir con ella. Con un diagnóstico correcto y un tratamiento adecuado, se puede mejorar, controlar y eliminar por completo.

Lo importante es no dejarlo pasar. Cuanto antes se actúe, más fácil es recuperarse y volver a caminar sin dolor. Porque sí, la fascitis se puede tratar, y bien tratada, mejora notablemente la calidad de vida.

Si estás buscando un tratamiento de fascitis plantar en Sabadell, recuerda que no todos los casos son iguales. Por eso, lo ideal es contar con un equipo que te ofrezca una atención personalizada y soluciones reales.

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